La edad media en la que un adolescente prueba algún tipo de sustancia adictiva como las drogas o el alcohol por primera vez es aproximadamente a los 13 y 15 años. Consumir drogas a edades tempranas aumenta las posibilidades de desarrollar una adicción, y por tanto causar otros problemas más graves. Por esto que la prevención del consumo temprano de drogas o alcohol puede marcar una gran diferencia en la reducción de estos riesgos.

 

Es por ello que el pasado 21 de febrero Fundación Lyncott brindó a los beneficiarios la plática “La vida NO es un juego”, sobre la prevención de adicciones, misma que fue impartida por el psicólogo Fernando Medina.

Comenzó por mencionar la diferencia entre un hábito y un vicio; ésta es que el hábito es algo que no te perjudica, pero un vicio sí lo hace.

Después, habló de los dos tipos de adicciones que existen: las adicciones químicas y las adicciones conductuales.

Las químicas son conformadas por las sustancias que se consumen, que se introducen al cuerpo. Son algo que el cuerpo pide, que ha llegado al punto de necesitarlo. Algunos ejemplos son el alcohol, el tabaco, la marihuana, etc. De estas, las más peligrosas son el alcohol y el tabaco, ya que son más accesibles y tienen sustancias más peligrosas.

El otro tipo de adicciones, las conductuales, no son algo que se pueda consumir; son cosas que no se pueden dejar de hacer y que no te traen ningún beneficio, más bien te dañan. Entre estas está la adicción a siempre estar utilizando aparatos electrónicos o navegando en internet (ciberadicción), al ejercicio en exceso, a comer más de lo debido, a ver televisión por mucho tiempo, entre otros. Éste tipo, al igual que el otro, afecta la relación de las personas con los demás. En este caso, la gente prefiere hacer una actividad, como ver televisión, en vez de convivir con las personas a su alrededor. Igualmente hace que no se aproveche el tiempo en actividades de beneficio propio. Además, se hacen daño a sí mismos, porque comer mucho o hacer mucho ejercicio va haciendo que el cuerpo se dañe.También mencionó que nadie está exento de estar lejos de las adicciones, porque puede que nos relacionemos con personas que tienen alguna adicción, o simplemente por el medio en el que vivimos, en el que por las calles hay personas consumiendo drogas, fumando o tomando alcohol, o porque también los medios y las razones para empezar a hacerse adicto a algo los tenemos muy cerca, como, por ejemplo: todos tienen un celular, pero no todos le dan el uso debido.

Finalmente, entre anécdotas, nos hizo una invitación a mantenernos alejados lo más posible de situaciones en las que podamos estar en riesgo y llegar a volvernos adictos a algo, porque depende de nosotros mismos afectarnos o no. Además de recomendarnos que tengamos cuidado con lo que hacemos, con lo que consumimos y con quién nos juntamos.

 

 

 

 

 

 

 

 

LA VIDA NO ES UN JUEGO

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